Este film de 1998 dirigido por Peter Weir, el también director de “El club de los poetas muertos” nos demuestra que estamos ante una película más que original. Y no solo nos quedamos en la dirección, sino también con su protagonista, Jim Carrey, en el que posiblemente esté ante su mejor película e interpretación, Ed Harris como el malo malísimo de la película y Natascha McElhone, que como para no enamorarse de una mujer así (cierta debilidad por ella).
La película trata sobre una especie de Gran Hermano TV, canal 24 horas, en la que el protagonista no sabe que vive en una mentira. Una persona inocente en la que nos hacemos testigo de su vida y que tiene máxima audencia. Una película en la que no existe la violencia pero deja lugar al entretenimiento, espectáculo y sobretodo la paz, que permite la capacidad de reflexión, de debate y de pensamientos e incluso a veces sorprendente (como algún gag para publicitar una marca). Una crítica a todos esos Reality Show.
Al final de todo, el ser humano es tan inesperado, desconcertante como insólito, cualquier día romperemos las reglas del juego y cambiaremos el rumbo que ha de seguir, y todo, por los sueños y la libertad, aunque la realidad de fuera no sea más que otra muestra de la mentira. Película increíble y a la vez recomendable.
Y por si no nos vemos luego, buenos días, buenas tardes y buenas noches.
