Alguna vez he llegado a odiar a los negros, y por algo será que mi coche es blanco, color de limpieza absoluta. Algunos me dirán que mimo demasiado el coche. Pues si te digo la verdad, sí. Me gusta encontrarme las cosas limpias y me gustan los coches. Pero siempre hay alguno que te lo estropea todo.
Todo sucedió en una fatídica madrugada del sábado al domingo, en el que nos disponiamos a pasar una noche de juerga, pero al final, pasé una mañana en el lavadero. Está claro que no se puede llevar borrachos en el coche, y que sin previo aviso decide dejarte un buen regalo en el coche. Es por eso que odio a cierta persona de color (todo en el ámbito de la amistad, que todo el mundo sabe cuál es).
Pues bien, por si algún día os pasa, vayamos al procedimiento de limpieza del vehículo. Este tipo de limpieza va para todo tipo de sustancias que puedan provocar hedor (para los de la Logse, mal olor producido por sustancias orgánicas) dentro del coche. Hablo de vómitos, líquidos de carne, pescado o productos lácteos y etcétera.
Lo primero, es la intervención. Lo más rápido posible se ha de actuar. Da igual lo primero que se utilice. Pañuelo, servilleta, hoja de periódico, ropa, trapos, lo que sea, pero quitar parte de la sustancia para eliminar todo tipo de filtración. Si hubiera absorción por parte de asiento, debajo de ellos, alfombrilla o algún pequeño hueco que se pueda colar pero es difícil acceder y hay que tener mucho cuidado dónde se produce porque al final has de acudir a un sitio especializado.
Lo segundo, es la limpieza de todo aquello que pueda filtrar y hablo de asientos (exceptuando los asientos de cuero), y suelo. Lo primero, es el asiento, con ello, lo primero es mojarlo con un trapo húmedo. Tal vez con un trapo húmedo lo quites, pero si deseas insistir y evitar males mayores, amoniaco se recomienda. Puede tener como inconveniente que pueda desteñir los asientos. Yo en mi caso, aproveche un kit de limpieza que tiene mi madre en casa consistente en agua, fairy y amoniaco y lo utiliza para la ropa y las salsas de tomate del Mercadona y diversas manchas.
Pasamos el trapo húmedo por encima del asiento, le damos con el spray y frotamos fuertemente el asiento. Se puede frotar con el mismo trapo, o con diferente servilleta y utilizar algún cepillo que se disponga por casa para estas situaciones. Repetimos esto varias veces, hasta que quedemos ciertamente satisfechos. Después, comprobamos el suelo (las alfombrillas pueden esperar). Si hubiera alguna mancha procedemos a limpiarla del mismo modo que los asientos. Las partes más escondidas son las más dificultosas para poder limpiar, así que si ha llegado a mancharse, lo intentaremos al menos. Otra opción para este primer paso, es un aspirador de agua.
La segunda parte pasa por la limpieza de alfombrillas en un lavadero. Si se tratan de las de goma, la solución es demasiado sencilla pero si son de tela, en este caso utilizaremos para lavarlas con agua a presión. Le damos con insistencia sobre toda la alfombrilla, con el programa número 1 (agua y jabón), y posteriormente cogeremos la escoba (programa número 2), y simplemente soltaremos jabón sobre la alfombrilla (nada de frotar). Dejamos un buen rato para que el jabón actúe, y posteriormente pasamos al aclarado (programa número 3) y lo pasaremos por las dos partes de la alfombrilla. Porteriormente las ponemos a secar, primero con un aspirador de agua y después colgarlas en un tendedero y deberían estar ya listas. Por añadir, puede que se quede alguna marca de la mancha, así que como siempre, puedes acudir a ambientadores, limpieza de vehículo, o literalmente cambiarlas por unas nuevas.
Por último y más sencillo aunque también duradero, es la limpieza de cristales, salpicadero y marcos de la puerta. El mayor problema que podemos encontrar aquí es si en el salpicadero no es de plástico duro y se encuentra diversas rugosidades estéticas de la especie de almohadilla que lo forma. Entre esas estrías, es donde se puede quedar algún resto y te va a tocar frotar (para aquellas madres que decían que frotar se va a acabar). El modo a hacer es con un trapo mojado de agua, aunque también vale limpiacristales y rara vez se recomienda algo como amoniaco (aunque para gustos…yo utilicé el amoniaco y fue efectivo y rápido). Esto último es lo más rollo porque siempre se te quedan cosas limpiar y te tiras bastante tiempo (sobretodo si ha pringado demasiado).
Básicamente lo más importante ante este tipo de situaciones, es todo aquello consistente en tela que pueda llegar a retener malos olores. Si después de una limpieza de este tipo, el problema persiste, podemos seguir probando con ambientadores o dejando las puertas abiertas y finalmente podemos acabar dando una limpieza de espuma seca que ofrecen algunos lavados especiales de interiores de vehículos y para eso has de preparar el bolsillo.
Por lo demás, nada más. Un saludo al negro, porque a la próxima, le va a tocar frotar.
