La educación en España está por los suelos. Y no solo hay que fijarse en el fracaso escolar, sino en la pésima organización y gran desinformación acerca de grados, ciclos, asignaturas y carreras para formarte “laboral y educativamente”. Y no solo hay que basarse en internet y sus ofertas, profesores, centros educativos y sobretodo, gobierno, son los que dirigen el carro económico, que es el rumbo que toma nuestra educación.
Pero no vayamos a pensar que esto es culpa del Ministerio de Educación. El sistema político que nos infundan están igual de descolgados. Y tan solo falta basarse en los hechos ocurridos estos días entre la JMJ y las manifestaciones laicas o simplemente en la caída del poder de Gadafi.
Yo como laico, me siento decepcionado. No apoyo que mis impuestos vayan dirigidos a una iglesia que no comparto, y aunque no haya apoyado la visita del Papa a Madrid y sus 50 millones destinados a ello, considero que turísticamente hablando y de la económica, la base de esta nuestra sociedad, tanto para vivir como para sobrevivir, España ha dado un impulso económico en el que solventar esta crisis y es un beneficio total para nuestro país.
Pero esto no queda ahí, tanto laicos como católicos, que tan buenos dicen ser, han estado lamentables e indignantes los hechos ocurridos entre los dos frentes, en los que ha habido una gran intolerancia y falta de educación, llegando a las agresiones verbales como gritos racistas y finalmente a una violencia armada y física, esta última presentada por las fuerzas del orden público.
Así es la naturaleza del sistema político que nos enfrentamos y de sus elementos represivos. Condenando los hechos ocurridos, digamos que fue una muestra de la gran educación de nuestro sistema mostrada por la chica agredida por insultar a la autoridad, aunque sea de modo inconsciente, e incluso, tal vez se pueda afirmar que “una hostia a tiempo quita mucha tontería”, pero fue desmesurado la violencia gratuita y excesiva en el abuso de autoridad que se puede ver ante esta chica, un chico que la salvó del apuro, y un fotógrafo que rondaba por ahí es una vergüenza.
Y estas son las personas que dicen velar por tu seguridad y que el día de mañana igual te matan. Y a todo esto el gobierno sigue sin decir nada. Me quedo con las palabras de Javier Cousó, hermano de José, en el que dice; “¿cómo vamos a confiar en los que traicionan a los ciudadanos de su propio país?”
Después de todo, vendrá el gobierno vendiendo la moto. Nos dirá que vivimos en una Estado de derechos (mentira) y de democracia (mentira también). Y harán una gran campaña de márketing al estilo Rubalcaba en el que dicen estar con el pueblo y nos dirán que seremos muy libres y tendremos todos nuestros derechos. Y todo esto no es más que una lucha de clases.
Y lo mismo podemos decir de Gadafi y su caída. Esa dictadura y esa maldad sobre la misma persona, pero que Sarkozy, Obama o el mismo Zapatero no van a mejorarlo (o al menos eso creo yo), ya que al fin y al cabo, la clase capitalista son los que gobiernan esas potencias bajo un fachada de democracia, en el que se instaure un nuevo sistema igual pero de diferente nombre.
