Directamente voy a copiar y pegar los motivos por los que se deben cerrar las Nucleares.
Entre los mayores retos a los que se enfrenta la Humanidad en las próximas décadas está el cambio del modelo energético. El actual modelo, basado en los combustibles fósiles y la energía nuclear, está llevando al mundo a una crisis ecológica sin precedentes. Por ello es necesario y urgente superar el actual modelo, para llegar a un 100% de generación de energía renovable. A pesar de la insistencia del lobby nuclear, no hay espacio para las centrales nucleares en este nuevo modelo.
EQUO dice claro: abogamos por el cierre ordenado pero urgente de las centrales nucleares españolas. Estos son nuestros motivos:
Residuos radiactivos: un problema sin resolver
- Las centrales nucleares generan residuos radiactivos muy peligrosos con una vida de cientos o miles de años. Los residuos radiactivos son un legado tóxico para las generaciones futuras, lo que convierte a esta forma de generación de energía como insostenible.
- No hay solución para los residuos radiactivos. Sólo pueden almacenarse. Hasta el momento los más peligrosos se almacenan en las piscinas de las mismas centrales nucleares.
- El Ministerio de Industria está intentando depositar los residuos radiactivos de alta actividad en un almacén centralizado, cuya ubicación está generando una amplísima y justificada oposición social. Si se alarga la vida de las centrales, ni siquiera el proyectado almacén podría almacenar todos los residuos producidos.
- Por responsabilidad, no tenemos ningún derecho a dejar este problema a las generaciones futuras.
La energía nuclear no es segura. La energía nuclear es peligrosa
- Un nuevo accidente nuclear es posible. Sus consecuencias volverían a ser dramáticas. El alargamiento de la vida útil de las nucleares multiplica los riesgos, ya que fueron diseñadas para unos 25 años y ahora se pretende que funcionen por encima de los 40.
- Las centrales nucleares son fuente de constantes incidentes radiactivos y emisiones al exterior, que frecuentemente se ocultan. No existe información transparente sobre estas incidencias, que sólo suelen conocerse cuando las denuncian las organizaciones ambientales.
- Los miembros del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), cuya misión es garantizar la seguridad del sector, son claros defensores de las nucleares; el CSN no cuenta entre sus consejeros con ninguna persona crítica con la energía nuclear.
- Las plantas nucleares pueden ser objetivo de organizaciones terroristas.
- Desde su origen, la energía nuclear está vinculada al armamento nuclear; la instalación de centrales nucleares hace posible la proliferación nuclear con fines militares, que no se ha detenido y está causando peligrosos conflictos internacionales.
Dependencia exterior e insostenibilidad
- La energía nuclear no reduce la dependencia energética exterior. Tanto la tecnología como el 100% del uranio que se utiliza en las nucleares españolas son importados.
- El uranio es un material no renovable, cuyas reservas utilizables se van a agotar incluso antes que el petróleo; es cada vez más caro; la minería del uranio emite cada vez más CO2.
- La energía nuclear no ayuda a solucionar el cambio climático, al contrario: las costosas inversiones que se realizan para promover la energía nuclear, dejan de usarse para impulsar las energías renovables y promover el ahorro y la eficiencia energética.
- Las nucleares no son necesarias para producir la electricidad que se necesita. En la actualidad España es exportadora neta de energía eléctrica, es falso que España dependa de la importación de energía nuclear francesa.
- De las distintas fuentes de energía, es la que menor empleo genera por kilovatio producido.
- Es la forma más cara de generar energía eléctrica.
- Cerrar las nucleares no encarecería la electricidad, al contrario, ya que ahora hay obligación de consumir primero la energía nuclear producida –porque las centrales no se pueden parar–y cada kilowatio nuclear se paga al precio más alto de la última oferta en el mercado.
- Alargar la vida de las centrales nucleares supone priorizar el beneficio económico inmediato de las compañías propietarias frente al riesgo de fuga o accidente para la población.
Por todo esto abogamos por el cierre de las centrales nucleares, y promovemos un modelo energético basado en la reducción del consumo y en la producción de energía eléctrica 100% renovable.
No te dejes engañar. Hay alternativas.

Y puestos a añadir, Garoña NO. Por poner en riesgo a los ciudadanos y al ecosistema y también la supervivencia del río Ebro. En abril del 2009, Garoña acumuló cuatro denuncias de fallos en el funcionamiento. Uno de ellos era calificado de muy grave, por suponer un aumento de liberación de radioactividad al circuito primario y, por tanto, un incremento de los niveles de radiactividad emitidos al medio ambiente exterior. Este fallo de seguridad se debió a que la tapa de la vasija del reactor, que es el verdadero corazón de la central, está agrietada. Consta que ya lo estaba cuando hubo un accidente similar el 11 de diciembre de 2006.
Solo en 2009, Garoña tuvo nueve paradas no programadas. En 2010, tres paradas más.
En el verano de 2011, los problemas de refrigeración de la central han provocado una contaminación térmica del río Ebro que se ha transmitido incluso aguas arriba de la propia central, llegando a afectar al embalse de Sobrón.
A todos nos encantaría pensar que dicha prórroga se debe a la puesta a punto de la Central y que esta puesta a punto garantiza que ya no volverán a originarse fallos, fugas radioactivas, ni se producirán más calentamientos térmicos en el río Ebro. Lamentablemente, la realidad es que el agrietamiento por corrosión de la tapa de la vasija del reactor es irreversible y el sistema de refrigeración obsoleto y que el único motivo para mantener abierta la central más antigua y pequeña del estado, una central que, comparada con una central moderna, ya ni siquiera aprovecha el combustible nuclear, es económico: ya está amortizada, por lo que produce una electricidad muy barata que es pagada por los consumidores al triple de su precio. Sin embargo, sólo supone alrededor de un 1% de la potencia instalada.
Para justificar esta decisión impopular se ha hecho circular innumerables bulos con los que confundir a la opinión pública. Pretendían hacer creer a los ciudadanos que el cierre de Garoña supondría un aumento del precio de la electricidad en un 10%, cuando las energías renovables ya aportaban desde 2007 el doble de la aportación energética de la Central de Garoña y ya había cuatro centrales paradas (Almaraz-2, Vandellòs, Ascó-1 y Ascó-2), sin que ello produjera ningún efecto en la red eléctrica ni en los precios de la electricidad.





